Tipos de violencia de los adolescentes de citas

Uso de armas, como pistolas o cuchillos; Algunos actos violentos pueden causar más daño emocional que físico. Otros pueden causar lesiones graves o incluso la muerte. Un importante factor de riesgo para la violencia en los adolescentes es el comportamiento de sus amigos y compañeros de clase. La violencia no siempre es fácil de identificar, ya que la tenemos muy normalizada y, bajo ciertas formas de expresarse, puede pasar desapercibida o tomada como algo 'que es esperable'.. En este artículo repasaremos los distintos tipos de violencia y analizaremos las claves para saber identificarlas allí donde se produzcan. El objetivo es hacer más fácil la tarea de reconocer los patrones ... Violencia entre parejas adolescentes. Los datos recogidos de investigaciones sobre violencia entre parejas de novios adolescentes son alarmantes. Sorprendentemente, este tipo de violencia sigue aumentando, y lo llevan a cabo tanto los chicos como las chicas. 4.- Violencia juvenil y de citas. La violencia juvenil y de citas es uno de los tipos de patrón de conductas abusivas que se utilizan para ejercer poder y control sobre una pareja de citas. Los adolescentes y los adultos jóvenes experimentan los mismos tipos de abuso en las relaciones que los adultos. Esto puede incluir: Los tipos de violencia más comunes son la física, psicológica, emocional, verbal, sexual, espiritual, cultural, económica y laboral. Cada una se manifiesta de una forma particular y tiene unas consecuencias características. Este avance permitiría ayudar a los adolescentes tanto a identificar si sufren violencia por parte de su pareja como a prevenir su aparición, al igual que a violencia en citas adolescente definicion aquellos factores que pueden originar la violencia de género en parejas adultas e iniciar su prevención desde la adolescencia. La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve y, por tanto, no conduce nunca a una paz permanente. Martin Luther King. La violencia acostumbra a engendrar violencia. Esquilo. La violencia es el miedo a los ideales de los demás. Karamchand Gandhi. La violencia es el refugio de las mentes pequeñas. Proverbio chino Lamentablemente muchos de los programas de televisión contienen un alto grado de violencia. Los psiquiatras de niños y adolescentes que han estudiado los efectos de la violencia en la televisión han encontrado que éstos pueden: imitar la violencia, que observan en la Tv, identificarse con ciertos tipos, caracteres, victimas y/o victimarios ... Entre los adultos que reportaron violencia de pareja, el 22.4% de las mujeres y el 15% de los hombres, afirman que durante la adolescencia tuvieron una relación de pareja con violencia. Aunque no hay manera de garantizar que tu hijo no estará involucrado en una relación violenta, todos los adolescentes deben tener las habilidades básicas ... Tipos de violencia en el noviazgo. Hay varios tipos de comportamiento abusivo de citas que los jóvenes, especialmente los adolescentes, deben tener en cuenta. La fecha abusiva puede escalar desde arrebatos poco frecuentes o gritando a un conflicto verbal o emocional intenso, empujones física e incluso ataques sexuales.

Madre con derecho trata de obligarme a mi y a mi cita a salir con su hijo después de que trato de robarnos un peluche

2020.05.22 21:14 Michi2uwu Madre con derecho trata de obligarme a mi y a mi cita a salir con su hijo después de que trato de robarnos un peluche

Hola, esta historia me paso hace relativamente poco y la quería contar para desahogarme un poco
Elenco:
Madre con derecho: Karen
Hijo con derecho: Kevin
Yo: yo
Mi quedante: Anna
Bueno, hace no mucho (finales de 2019) Estaba en una cita con una quedante en un centro comercial, había una maquina de peluches gigantes y ella había visto un oso panda que le había gustado, así que ahí estoy yo, con mi billete de $20 pesos mexicanos con una moneda de $5 pesos, hacíamos fila puesto que es normal que este tipo de máquinas siempre tengan mucha fila, Anna dice que ira a la librería un momento a ver si tenían un libro que ella buscaba, le digo que está bien y ella va, entonces me quedo sola cuando de repente llega una señora de no más de 34 años a la que llamaremos karen, la conversación fue más o menos así:
Karen: Disculpa
Yo: (me doy la vuelta y la veo): Hola?
karen: Podrías dejar a mi hijo ir primero?
Yo: No, ¿Porque deberíamos?
Karen: Solo sera un momento! ademas no te cuesta nada esperar solo un turno mas!
Yo: entonces a ti no te costará nada hacer fila como todos los demás
Karen: PERO NO TENGO TIEMPO!
Yo: Entonces no hagas fila, esta maquina no es tan importante como para hacerte perder tu valioso tiempo
Entonces karen se calla y procede a hacer fila como todos los demás, llega mi turno y procedo a comenzar con la garra, después de los dos minutos respectivos finalmente saco el oso panda que a ella le había gustado (soy buena con este tipo de juegos puesto que los he jugado desde que tengo 4 años), estoy a punto de sacar el peluche cuando la karen trata de abrir la maquina
Yo: Disculpe ¿Que esta haciendo?
Karen: Recojo mi peluche
Yo: Disculpe pero ese es MI peluche
Karen: No, no es verdad!
Yo: Señora, ese es mi peluche, por favor no me haga llamar a los guardias
Karen: Llamarias a los guardias por un simple peluche?!
Yo: Me esta retando señora?
En este momento comencé a hablar más serio puesto que no quería que anna volviera y se topara con la sorpresa de que una señora trataba de robarme el peluche, me comienzo a acercar a la señora y a pesar de mi estatura (1'50) siempre me he visto como el típico estereotipo de chica mala que te puede partir la cara. Supongo que esta imagen fue lo suficiente para hacerle saber a la señora que no debía hacerme enojar, karen se aleja y yo procedo a tomar lo que por derecho es mio, tomo el peluche y después voy a la librería y procedo a esperar a anna afuera, cuando de repente un chico mas oh menos de mi edad se acerca a mi, esta fue la conversación.
Kevin: Hey hola, te vi sacar el muñeco de la maquina, ¿Como es que lo sacaste a la primera?
Yo: Oh, fue bastante facil, es solo cuestion de practica.
Kevin: Valla...por cierto me gusta tu collarín.
En ese momento yo llevaba un collarin de cadenas y un corazón que colgaban de este.
Yo: Oh gracias, lo compre en el centro de la ciudad.
Kevin: Quieres ir a dar una vuelta y no se...¿Comer un helado?
Yo: oh gracias pero estoy esperando a mi quedante.
Kevin: No te creo, en la fila estabas sola.
Yo: Si, pero ahora mismo estoy esperando a mi quedante.
Kevin: Deja de mentir, solo acompáñame.
Yo: No, ahora no me molestes y dejame en paz.
Kevin trato de tomarme del brazo pero yo le di un manotazo por instinto, fui criada entre hombres como amigos y familia así que mi primer instinto es reaccionar por la fuerza, a pesar de tener ansiedad social no tengo miedo de defenderme.
Kevin: Vamos! solo sera un momento!
Yo: ¿Que parte de "NO" es la que no entiendes? Déjame en paz!
Kevin trato de acercarse a mi para besarme y yo por instinto reaccione y lo abofetee con el Dorso de la mano (es mas efectivo que abofetear con la palma puesto que el dorso está más cerca de los huesos por lo que duele mas) traía un anillo grueso con el escudo del escuadrón de reconocimiento por lo que eso debió doler aun mas, despues de esto me alejé mientras el chico comenzaba a sollozar.
En este momento apareció Anna para mi suerte, yo fui con ella y cuando vio el peluche me abrazó, y me beso en la mejilla, le di el peluche y ella me dio la bolsa de libros, nos tomamos de la mano y comenzamos a caminar hacia otras tiendas cuando de repente siento como alguien me toma del hombro.
Kevin: Disculpa ¿Quien es tu amiga?
Yo lo miro de reojo sin interés alguno: Que mierda te importa
Anna: ¿Quien es darling?
Yo: No lo se y no me importa darling, vamonos
Kevin tomo la mano de Anna haciendo que nos separamos y detuvieramos, el le beso la mano y poco a poco comenzó a subir sus besos mientras trataba de tomarle la cintura.
Anna: Ha?! Quítate!!
Sin pensarlo aparte al chico de ana y lo volvi a abofetear mientras Anna buscaba algo para limpiarse el brazo, finalmente le di un pañuelo que suelo traer conmigo cuando de repente madre con derecho salvaje aparece.
Karen:COMO TE ATREVES A GOLPEAR A MI HIJO?!
Yo: Señora, su hijo estaba acosando a mi novia y a mi, lo que hice fue en defensa propia.
En este punto la sangre ya me estaba hirviendo, tuve que aguantar con todas mis fuerzas mis ganas de abofetear también a esta señora que si, era la misma señora que trato de robarme el peluche.
Karen: Si le dieras una oportunidad!
Yo: NO! Señora no "le daremos una oportunidad" a su hijo! Entienda! ELLA Y YO SOMOS UNA PAREJA!
Karen: Mi hijo podría quitarles lo lesbiana a ambas
Voy a aclarar que yo no soy lesbiana, soy bisexual y a pesar de que apenas eramos quedantes en ese momento ella me siguió la corriente para que nos dejaran en paz, pero esa señora seguía insistiendo.
Yo: Anna ve por seguridad
Karen: No! Saldrán con mi hijo! SE LO DEBEN POR SER TAN GROSERAS CON EL!!
Anna: Señora no le debemos nada a su hijo, al contrario, usted y su hijo nos deben muchas disculpas, déjenos en paz!!
Karen tomo el brazo de anna y trato de jalar de ella y llevársela mientras kevin sollozaba por el dolor de dos bofetadas, cuando karen tomó el brazo de Anna paso lo siguiente:
Anna: Suelteme señora! (ella soltó el peluche para tratar de quitarle la mano de su brazo pero solo hizo que le apretara el brazo con sus uñas acrilicas) AHU! ME ESTA LASTIMANDO!
En ese momento yo reaccione y tome el brazo de la mujer apartandola de Anna, karen trato de abofetearme y yo reaccione deteniendo su brazo y comenzando a apretarlo, estoy en un grupo de de defensa personal y combate cuerpo a cuerpo, no sería la primera vez que me enfrento a alguien mas grande que yo.
Yo: Señora, es la última vez que se lo pido de manera pacífica, déjenos en paz!
Después de esto doble levemente la muñeca de karen haciendo que ella se arrodillara frente a mi mientras gritaba de manera dramática como si se estuviera muriendo, para ese momento alguien ya había llamado a seguridad (supongo que lo llamaron) para cuando llego yo ya había soltado a la señora pero ella se había tirado al suelo haciendo una escena entre lágrimas falsas y gritos
Guardia: Que esta pasando aqui?
Karen se levanta del suelo llorando: ESTAS DOS CHICAS ME ATACARON A MI Y A MI BEBE Y NOS ROBARON NUESTRO PELUCHE!!!
Anna y yo nos miramos con cara de WtF??? mientras la mujer le grita al oficial que nos arreste de inmediato y que le devolvamos el peluche, para este momento las personas que estaban en la escena por suerte salieron a defendernos, en su mayoría adolescentes más oh menos de nuestra edad, algunos adultos y empleados de la tienda frente a la que paso todo esto, el guardia llama a la policía y ellos checaron las cámaras de seguridad, presente cargos por acoso, violencia física, intento de robo y demás.
Karen y su hijo recibieron 2 años de arresto domiciliario, una gran multa, y fueron vetados de por vida de el centro comercial
Me arrepiento de algo? No.
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2016.06.05 19:48 ShaunaDorothy EE.UU.: Cacería de brujas asesina “Delincuentes sexuales” marcados por el estado: Parias de por vida (Febrero de 2014)

https://archive.is/HdHvI
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Durante las últimas décadas, la policía sexual de este país ha capturado a cerca de un millón de personas. Se les encarcela, se les humilla públicamente y se les pone en peligro mediante los registros de “delincuentes sexuales” en Internet, se les rastrea con tobilleras de GPS, se les expulsa de sus propias comunidades y se les obliga a vivir bajo los puentes o en los bosques. Se han convertido en parias sociales, en los leprosos de la actualidad.
Incluso mientras el matrimonio gay —y los boy scouts (abiertamente) gays— son cada vez más aceptados, el esfuerzo de los gobernantes por legislar el sexo y la “moralidad” parece no tener fin. Su más reciente expresión es el frenesí azuzado contra un supuesto brote de incorregibles “depredadores sexuales”, especialmente los que supuestamente tienen como blanco a niños en Internet (es decir, un mundo fantástico) o a través de la pornografía (también pura fantasía). No hay tal epidemia; sin embargo, parece haber un gran número de policías infiltrados al acecho en los chat rooms. Se ha victimizado a miles sólo por mirar pornografía o por intentar comunicarse con otros, por no hablar del sexo consensual con menores, nada de lo cual sería un crimen en una sociedad racional.
Tal como ocurrió con la histeria de los años ochenta y noventa sobre las supuestas redes satánicas de abuso de menores en las guarderías, el depredador de Internet es un mito manufacturado por el gobierno y los medios. Incitando y manipulando el miedo y las actitudes sociales atrasadas, su finalidad subyacente es legitimar y fortalecer los poderes del estado capitalista. Mientras los políticos demócratas y republicanos sermonean sobre “proteger a nuestra niñez”, los imperialistas estadounidenses bombardean a niños en todo el mundo y millones pasan hambre incluso en este país, donde la tasa de mortalidad infantil llega al lugar 51 del mundo.
Entre las innovaciones legales más perniciosas, diseñadas para aumentar el control del gobierno, están las leyes federales que firmó el presidente demócrata Bill Clinton a mediados de los noventa y que le exigen a los delincuentes sexuales liberados que se registren en Internet y notifiquen a la comunidad su paradero. Otro estatuto le exige a las autoridades estatales que transmitan sus datos y huellas digitales al FBI para que éste forme una base de datos nacional. También está el “confinamiento civil”, que permite mantener a los prisioneros recluidos más allá del término de sus sentencias. Con estas leyes, los convictos de delitos sexuales se ven inmersos en un laberinto kafkiano de presunta culpabilidad, ostracismo social, castigos preventivos, miedo y violencia, frecuentemente de por vida.
Para Charles Parker de Jonesville, Carolina del Sur, y para su esposa, registrarse como delincuente sexual fue una sentencia de muerte. En julio, Jeremy Moody halló el nombre de Parker en el registro y ubicó su hogar en un mapa, se dirigió ahí y disparó y apuñaló a la pareja. “No he venido a robarte. He venido a matarte porque eres un abusador de niños”, dijo Moody, quien tiene la palabra “skinhead” [cabeza rapada] tatuada en el cuello. (Parker no había sido convicto por abuso de menores.) Posteriormente, Moody admitió que se preparaba para matar a otra persona que figuraba en el registro.
Un caso de estudio: Los Friedman
Hace poco volvió a las noticias el caso de Arnold Friedman y su hijo adolescente Jesse, documentado en la escalofriante película nominada al Oscar de 2003 Capturando a los Friedman. La película muestra cómo los dos hombres de Long Island, víctimas del abuso policiaco, la histeria de la comunidad y el sesgo judicial, fueron obligados a confesar en falso decenas de casos de abuso de menores que supuestamente ocurrieron en las clases de computación de Arnold, con la ayuda de Jesse. Un amigo adolescente de éste, Ross Goldstein, también fue condenado a trece meses de prisión tras ser obligado a confesar y a hacer acusaciones falsas contra Jesse.
Los cargos de esa cacería de brujas iban desde lo inverosímil hasta lo imposible. Como lo puso Jesse Friedman, un niño de diez años que asistía a las clases semanalmente alegó que había sido forzado a tener sexo anal u oral 30 veces en un periodo de diez semanas y —tras reinscribirse— fue violado 41 veces a lo largo del siguiente año. Entre lo que un cargo describía como abusos en grupo se incluía el “salto de rana”, en el cual Arnold y Jesse supuestamente sodomizaban a toda la clase de niños desnudos saltando de uno al otro. Pese a las historias de violencia física, abuso verbal y sexo forzado frente a toda la clase, no se presentó una sola evidencia: ni moretones ni ropa manchada de sangre. Ni uno solo de los padres expresó la menor sospecha hasta que la policía llegó a sus casas a interrogar a sus hijos.
El único hecho incuestionable es que en 1987 los agentes aduanales interceptaron un paquete dirigido a Arnold Friedman que contenía pornografía infantil, lo que llevó a la policía a allanar el hogar de los Friedman en el suburbio de Nueva York de Great Neck. La policía confiscó unas 20 revistas de pornografía infantil tomadas de varias partes de la casa y una lista de los niños que asistían a las clases de Arnold.
¡Al poseer pornografía infantil, Arnold Friedman no cometió crimen alguno! Fotografías, sexo de fantasía, entretenimiento: la pornografía no hace daño a nadie. ¿Cuántos de nosotros podríamos librarnos de la prisión si los “pensamientos desviados” se castigaran con cárcel? Al contrario de ciertos feministas y de los maoístas del Revolutionary Communist Party [Partido Comunista Revolucionario], quienes quisieran prohibir la pornografía sobre la espuria base de que provoca violencia contra la mujer, nosotros reconocemos que las leyes antipornografía dañan a todos al legitimar la censura y desatar la interferencia estatal en la vida privada. Nos oponemos a las leyes contra la pornografía y a las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, las drogas y las apuestas. ¡El gobierno debería sacar los ojos, oídos y narices de las alcobas y de las vidas privadas de la gente!
Según la retorcida lógica que esta sociedad promueve, Arnold Friedman, espectador de pornografía, debía ser por lo tanto un abusador de menores, por lo que fue condenado a una sentencia de diez a 30 años de prisión y murió en la cárcel en 1995, aparentemente por suicidio. Jesse recibió una sentencia de seis a 18 años tras las rejas. Lo liberaron en 2001 después de trece años, sólo para que comenzara una cadena perpetua de persecución legal y social.
Ya antes de que comenzara el juicio, las autoridades promovieron la noción de que cada uno de los estudiantes de Arnold debía ser considerado una víctima. Cientos de padres de familia histéricos se apiñaron en reuniones comunitarias exigiendo asesoría sobre cómo ayudar a sus hijos. Se les dijo que fueran a terapia. Años después, muchas supuestas víctimas testificaron respecto al terrible daño que sufrieron ellos y sus familias cuando el estado los obligó a inventar historias, y luego por la subsiguiente “terapia” basada en esas ficciones.
En 2013, la oficina del mismo fiscal que condenó a los Friedman revisó el caso en respuesta a una acusación de calumnia que el Tribunal de Apelaciones del II Distrito emitió en 2010. El tribunal escribió: “Aquí las actas indican una ‘probabilidad razonable’ de que Jesse Friedman fuera injustamente sentenciado”. Para la revisión de la fiscalía, Ross Goldstein (a quien los documentos legales se refieren como Kenneth Doe) habló por primera vez en 23 años. En un documento de nueve páginas dirigido al fiscal de distrito, afirmó: “Ninguno de los sucesos que Kenneth Doe supuestamente describió o que se atribuyen a él tuvo lugar en realidad”. Goldstein reunió a numerosos ex alumnos que hoy afirman que en las clases no ocurrió absolutamente nada y que la policía los intimidó para que rindieran falsos testimonios. Sin embargo (predeciblemente), el resultado del autoexamen fue que la oficina del fiscal se absolvió a sí misma de cualquier falta en el proceso.
La sexualidad infantil y el estado
El caso Friedman, una tragedia incesante para toda una familia, subraya varias cuestiones políticas importantes. El enfoque de la Spartacist League deriva de nuestra concepción marxista del mundo y nos enfrenta con el moralismo burgués y con frecuencia también con muchos grupos autodenominados socialistas. La sexualidad humana es muy amplia, pero su práctica está condicionada por cada sociedad particular. La sociedad burguesa estadounidense, con su componente de fanatismo religioso, destina una cantidad considerable de energía a delimitar los apetitos sexuales en nombre del orden social. Con sus policías, jueces y prisiones, la intervención del estado en las relaciones sexuales privadas tiene como fin imponer la moralidad que profesa la burguesía, y con frecuencia transforma una experiencia inofensiva y muchas veces positiva en una pesadilla. El estado burgués no es ni un árbitro neutral ni un protector de la ciudadanía; existe para asegurar la conservación del dominio capitalista.
La premisa de muchas leyes contra el sexo es que los niños son seres asexuales. De manera absurda, los púberes y los adolescentes con las hormonas desbocadas son considerados niños. De hecho, la sexualidad es parte de la constitución humana desde la infancia. Como discutimos con amplitud en el artículo “Unholy Alliance of Feminists and Christian Right—Satan, the State and Anti-Sex Hysteria” (La impía alianza de los feministas y la derecha cristiana—Satanás, el estado y la histeria antisexo, Women and Revolution No. 45, invierno-primavera de 1996), los niños son pequeños animales inquisitivos que en su camino a la madurez llevan a cabo experiencias y observaciones sexuales y de todo tipo. Tal como ocurre con otras especies de primates, el sexo entre los humanos tiene un amplio componente de aprendizaje. Hoy, en gran parte del país se le niega a la juventud el acceso oportuno a los métodos anticonceptivos y a la educación sexual, dejándola vulnerable a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual. Si intenta actuar como la televisión e Internet le enseña, se mete en problemas.
Las leyes contra el estupro varían mucho de un estado a otro, pero todas criminalizan toda actividad que un tribunal considere sexual por el solo hecho de que un menor (alguien que no haya llegado a la “edad de consentimiento”) participe en ella, independientemente de si lo que suceda sea o no consensual. La ley mezcla deliberadamente el sexo consensual con el ataque sexual violento y con la violación. Cualquiera que sea hallado culpable de haber tenido sexo con un menor, o cualquier cosa considerada contacto sexual, se considera automáticamente un delincuente violento. La designación “depredador” puede aplicarse cuando un tribunal decide que una relación fue establecida o promovida con fines de “victimización”.
El único lineamiento para cualquier relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el entendimiento mutuo de las partes participantes— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual. Sin duda, determinar incluso lo más básico —por ejemplo, si un acto tuvo lugar realmente y si fue consensual— puede ser problemático a veces. Y ciertamente hay muchos casos en que la víctima de una violación o de un abuso violento puede recurrir a la ley. Al mismo tiempo, como alguna vez comentó el dramaturgo irlandés Brendan Behan en un contexto diferente: “Nunca he visto una situación tan terrible que un policía no pueda empeorar”. Además, desentrañar las cuestiones de la sexualidad humana del entramado de prejuicios sociales es casi imposible en esta sociedad dividida en clases y razas. Libre de la crueldad y la fría indiferencia que resultan de la búsqueda de ganancia, una sociedad socialista buscaría un enfoque científico a estas cuestiones difíciles.
Enciérrenlos...
Las leyes antisexo han creado una enorme masa de blancos potenciales, alimentando pesquisas con vastas sumas de dinero para trabajo encubierto y alentando procesos fraudulentos mediante el uso de oscuras invenciones siquiátricas y “testigos expertos”. En consecuencia, cada vez más víctimas caen en las fauces del sistema carcelario estadounidense, que ya es el mayor del mundo. Las cifras de la guerra contra los “depravados” sexuales se suman a las de la anterior “guerra contra el crimen” y a la continua “guerra contra las drogas”, eufemismos para nombrar la persecución legal racista que ha cuadruplicado la población carcelaria a cerca de 2.2 millones de personas al día de hoy, de las cuales casi la mitad son negras.
Desde los años setenta hasta hoy, el número de personas encarceladas como delincuentes sexuales se ha multiplicado. El libro Sex Panic and the Punitive State (Pánico sexual y el estado punitivo, University of California Press, 2011), de Roger N. Lancaster, aporta una investigación útil que describe el desarrollo de estos pánicos y muestra con precisión cuán vasto es el archipiélago de víctimas de la persecución sexual estatal. Lancaster escribe: “Nacionalmente, los casos reportados de abuso infantil saltaron de seis mil en 1976 a 113 mil en 1985 y a 350 mil en 1988: la cifra se multiplicó 58 veces en doce años”. Apuntando al terror irracional al “desconocido que acecha”, en un artículo publicado en el New York Times del 20 de agosto de 2011 titulado “Sex Offenders: The Last Pariahs” [Delincuentes sexuales: Los últimos parias], señaló: “El riesgo de que un niño sea asesinado por un depredador sexual desconocido es comparable al de morir fulminado por un rayo”. Lancaster también señala que “la mayoría de los perpetradores de abusos sexuales son miembros de la familia, parientes cercanos, amigos o conocidos de la familia de la víctima”.
Las cacerías de brujas antisexo han sido usadas para deshacerse de elementos básicos que los estadounidenses habían aprendido a considerar inherentes a la democracia, así como la “guerra contra el terrorismo” ha destripado toda una gama de derechos constitucionales. Como puede verse en el caso Friedman, lo primero que se pierde es la privacidad, seguida de la presunción de inocencia, cuando los acusados son satanizados. Luego se marca a los convictos de por vida. Hoy, cerca de 750 mil personas están en el registro de Internet que instituyó la “Ley Megan” de la era Clinton, promulgada tras el brutal asesinato de la pequeña Megan Kanka de siete años en un ataque sexual en 1994.
Al salir de la cárcel, Jesse Friedman —quien para empezar no había hecho nada— fue clasificado como “depredador sexual violento nivel III”, es decir, como alguien en alto riesgo de reincidir y como una amenaza a la seguridad pública. Como tal, tuvo que abandonar su casa tres veces. Con respecto a las restricciones de residencia, que le prohíben la proximidad con niños, escribió en su página web: “Si miras un mapa, te darás cuenta de que eso significa prácticamente cualquier parte. En algunos estados y ciudades se me prohibiría estar en cualquier lugar ‘donde se sabe que los niños se congregan’, incluyendo bibliotecas, museos, acuarios, playas e incluso eventos deportivos públicos”. “La Ley Megan”, escribió, “es el exilio social”.
Otros miles han sido convertidos en parias de manera similar. En Southampton, un destino vacacional para las celebridades neoyorquinas y los tiburones de Wall Street, unos 40 hombres convictos de diversos delitos sexuales se ven obligados a vivir en dos tráilers alejados de los centros habitados. Sólo uno de los tráilers tiene regadera y los que viven en el otro tienen que tomar el autobús dos veces por semana para ducharse.
La novela agudamente realista de Russell Banks, Lost Memory of Skin (La memoria perdida de la piel, HarperCollins, 2011), explora el horrendo mundo de los nuevos parias. El héroe es un joven tímido e ingenuo al que se le llama “el Chico”, cuyo fiel compañero y único amigo es su iguana Iggy. El Chico va a conocer a “brandi18”, con quien había tratado sólo por Internet, sólo para encontrarse con que en casa de ella lo esperan el padre de Brandi y cinco policías. Tras ser arrestado y condenado, se halla a sí mismo sin hogar, viviendo bajo un puente junto a otros “delincuentes sexuales”, pepenando comida de los basureros. En nombre de políticos que buscan un encabezado de prensa, la policía allana incluso ese lugar diminuto, sucio y semioculto, con resultados trágicos. A estos hombres del puente se les obliga implacablemente a recargar constantemente sus tobilleras de monitoreo:
“Toma media hora cargar completamente la batería del monitor, y durante esa media hora el Chico se siente íntimamente conectado a los demás millones de delincuentes sexuales, jóvenes, viejos y de otras edades...todos los cuales han conectado sus tobilleras electrónicas a contactos y están sentados en alcobas, salas y sótanos de casas, apartamentos y remolques, en estacionamientos, refugios de indigentes, parques públicos, aeropuertos, estaciones de tren, salas de espera, oficinas, en las trastiendas de restaurantes de comida rápida, bajo pasos a desnivel y puentes peatonales —como si todos ellos fueran hojas temblorosas en las ramas grandes y pequeñas de un vasto árbol eléctrico cuya sombra cubriera todo el país—”.
...y tiren la llave
Las diversas leyes estatales y federales de “confinamiento civil” que se han aprobado desde 1990 son una burla de la noción de “cumplir tu sentencia” y de la pretendida rehabilitación. Por ejemplo, la “Ley Adam Walsh de Protección y Seguridad de los Niños” de 2006 posibilita la detención indefinida de cualquier prisionero federal —incluso si nunca ha sido convicto de ningún delito sexual— que haya cumplido su sentencia pero sea considerado mentalmente “anormal” y se crea probable que cometa algún delito sexual en el futuro.
En el artículo “When the Feds Decide Who’s Sexually Dangerous” [Cuando los federales deciden quién es sexualmente peligroso], publicado en The Atlantic (20 de mayo de 2010), Wendy Kaminer señala: “Quienes confían en la burocracia federal y creen que los funcionarios usarán su poder adecuadamente, con imparcialidad y buena fe, pueden sentirse protegidos por él; a los demás debe preocuparles que el gobierno pueda detener ciudadanos indefinidamente, sin juicios con jurado, basándose en especulaciones sobre su futura peligrosidad”. Díganselo a los prisioneros de Guantánamo.
Bajo algunas leyes estatales, los sometidos a confinamiento civil pueden tener derecho a un proceso ante un juez, pero no a un juicio con la posibilidad de preparar una defensa. La mayoría no recibe “tratamiento” y prácticamente nadie obtiene algo de él. ¡Incluso se dio el caso de un hombre de Wisconsin de 102 años que no pudo someterse a tratamiento por fallas en la memoria y problemas de oído!
Hasta 2007, dos mil 700 hombres estaban recluidos en centros de confinamiento civil. Para escapar de las garras de estas instituciones penales/“terapéuticas” en las que se encuentran sepultados, algunos prisioneros incluso solicitan ser castrados, como lo relata el artículo “The Science of Sex Abuse” [La ciencia del abuso sexual] de Rachel Aviv (The New Yorker, 14 de enero de 2013). La primera persona detenida bajo la Ley Adam Walsh, Graydon Comstock, cuestionó la legislación en un caso ante la Suprema Corte en 2010. Aviv observa: “Para cuando el caso fue atendido, cuatro años después de que la sentencia criminal de Comstock expirara, él tenía ya 67 años y padecía del corazón, de diabetes e incontinencia. Ya dos veces había solicitado ser castrado, creyendo que la operación ayudaría en su caso, pero se le dijo que no estaba médicamente justificada”. En años recientes, la Suprema Corte ha refrendado diversos estatutos del confinamiento civil.
El poderoso análisis de Aviv de los horrores del confinamiento civil gira en torno al caso real de un soldado solitario llamado John, que se hizo amigo en un chat room de “Indy-Girl”. Sí, era un policía encubierto. El soldado, invitado a un tentador picnic al aire libre, rápidamente fue capturado por la Unidad Militar de Investigaciones y el FBI. John fue sentenciado a 53 meses en una prisión federal por poseer pornografía infantil y por “usar Internet para inducir a un menor a tener sexo”. Pero entonces fue cuando empezaron sus verdaderos problemas.
Tras salir en libertad condicional, John recayó y volvió a mirar pornografía con menores, por lo que rápidamente fue sentenciado a otros dos años en prisión. Seguía preso cuando el Congreso aprobó la Ley Adam Walsh, por lo que se le transfirió a una prisión médica de Massachusetts y, sin audiencia legal, se determinó que era de “alto riesgo”. Así pasaron cuatro años. En 2011 comenzó su audiencia de confinamiento civil. Al año siguiente, un juez dictaminó que John era demasiado peligroso para ser liberado y lo condenó a un “confinamiento terapéutico” indefinido en el sistema carcelario federal. Desde entonces sigue en ese limbo, donde una “terapia” diaria lo alienta a declarar cada vez más historias fantasiosas para ganarse la aprobación de los siquiatras, historias que sólo contribuyen a incriminarlo. Vivir en una tienda de campaña bajo un puente parece un destino preferible.
Nuevas brujas, nuevos inquisidores
En Estados Unidos, con su vena profundamente puritana y su insidioso racismo, la combinación de sexo y raza siempre ha sido usada como medio de control social. El mito del hombre negro depredador acosando a mujeres y niños blancos se conjuró para mantener aterrorizada a la población negra cuando la ley linchadora imperaba en el Sur de Jim Crow. Con frecuencia se ha recurrido a leyes antisexo para poner a hombres negros tras las rejas, incluyendo a celebridades como el boxeador Jack Johnson en 1912 y a Michael Jackson en 1994 y de nuevo diez años después.
Las cruzadas antisexo fueron una de las armas que se usaron para revertir las conquistas de las luchas por los derechos civiles y para apagar el descontento social de los años sesenta y principios de los setenta, especialmente el provocado por la Guerra de Vietnam. Tras tomar posesión en 1977, el gobierno demócrata de Jimmy Carter desató un asalto de reacción social interna mientras llevaba a la Casa Blanca el fundamentalismo religioso de los “renacidos”. Bajo el lema de los “derechos humanos” lanzó también la Segunda Guerra Fría del imperialismo estadounidense con el objetivo de destruir a la Unión Soviética.
La siguiente década presenció una de las cacerías de brujas más terribles y peculiares de la historia estadounidense: la histeria respecto al “abuso satánico” en las guarderías, que le arruinó la vida a cientos de hombres, mujeres y niños. El auge de esta cacería de brujas, que se extendió hasta principios de los años noventa, coincidió con la reacción reaganista —la cual, entre otras cosas, intentó enviar a las mujeres de vuelta a los hogares—. Se recortaron los fondos para el bienestar social y otros programas sociales, como las guarderías y preescolares para madres trabajadoras, provocando enormes dificultades y daños a las mujeres y los niños. El pánico del “abuso satánico” sirvió para encubrir un abuso real por parte del gobierno.
En el juicio más largo de la historia estadounidense, que se extendió de 1986 a 1990, el caso de la escuela preescolar McMartin, los niños testigos contaron historias de sacrificios animales, orgías, pasadizos secretos, mutilación de cadáveres y otras ficciones. El caso comenzó en 1983, y para el año siguiente el gran jurado había reunido 354 declaraciones que implicaban hasta 369 supuestas víctimas, mientras la policía anunciaba una enorme conspiración criminal. Más de 70 personas fueron condenadas injustamente. Mientras tanto, decenas de otros casos de “satanismo” barrieron el país, desde el condado de Kern en California, hasta Fells Acres en Massachusetts y la guardería Little Rascals de Carolina del Norte. En estos casos no se encontró evidencia alguna. Los acusados eran completamente inocentes, como señalamos entonces (a diferencia de prácticamente todo el resto de la izquierda) al defender a los trabajadores de las guarderías. Los Friedman fueron arrestados en medio de esa cacería de brujas.
Los liberales y feministas burgueses ayudaron a impulsar esa locura. Aunque se presentan como protectores de las mujeres y los niños, su remedio es pedirle al estado leyes más numerosas y más duras, así como más vigilancia policiaca. La versión más extrema de esa misma política fue el libro de 1975 de Susan Brownmiller, Against Our Will [Contra nuestra voluntad], famoso por su aseveración de que la violación es la principal forma en que todos los hombres controlan a todas las mujeres. Su propuesta: más mujeres policías.
En los años setenta y ochenta, los florecientes escuadrones de dios, dirigidos por gente como el fundamentalista católico Patrick Buchanan y el líder de la Mayoría Moral Jerry Falwell, se movilizaban contra el aborto y declaraban que el sida era un castigo de dios a los gays. Mientras los fanáticos de derecha sitiaban las clínicas de aborto, los feministas apuntaban contra la pornografía y un imaginario abuso satánico. Al impulsar este programa antisexo, los “progresistas” entablaron una alianza temporal con los evangélicos.
El estado respondió gustoso. En 1974, el demócrata Walter Mondale promovió la Ley de Prevención y Tratamiento del Abuso Infantil, que obligaba a los terapeutas, maestros y trabajadores sociales a informar a la policía de cualquier indicación de abuso. Así, se suponía que cientos de miles de educadores y trabajadores sociales actuarían como auxiliares de la maquinaria de represión del estado capitalista. En los años ochenta, el procurador general de Reagan, Edwin Meese, lanzó una gran campaña contra la pornografía, con bastante ayuda de sus aliados liberales. Con Internet, las cosas no hicieron sino empeorar. En los últimos quince años, las sentencias federales por posesión de pornografía infantil han aumentado en extensión más de 500 por ciento y pueden ameritar hasta cadena perpetua, la sentencia que suele darse al homicidio en primer grado.
Entre las feministas más prominentes que impulsaban las reaccionarias campañas antiporno estaba la fundadora de la revista Ms., Gloria Steinem, quien empezó su carrera como informante de la CIA. La despreciable Steinem también se subió con furor al tren del ritual satánico y la memoria reprimida. A mediados de los ochenta financió una excavación que los padres de familia de la escuela preescolar McMartin realizaron en busca de los (inexistentes) túneles y calabozos de los que habían hablado sus hijos bajo coerción. En 1993, Ms. salió con el encabezado: “El abuso ritual de las sectas existe —¡Créanlo!”.
En 1995, Steinem narró el documental de HBO The Search for Deadly Memories. Los apócrifos “recuerdos recuperados” de abuso cumplieron una función perniciosa en numerosos casos. Estos “recuerdos reprimidos”, como los llaman los trabajadores sociales fraudulentos, son la versión secular liberal de la histeria religiosa. Como materialistas convencidos, no nos lo creímos. Como señalamos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”, las técnicas que supuestamente revelan traumas reprimidos han demostrado ser excelentes para inducir recuerdos falsos, especialmente en niños pequeños y susceptibles. En ocasiones, es la policía quien implanta los supuestos recuerdos en el curso de los interrogatorios, como ocurrió en el caso Friedman. Los traumas verdaderos realmente trauman a la gente, que tiende a recordarlos.
El sexo, el matrimonio y la familia
¿Cómo es que la expansión de la tolerancia (salvo en reaccionarios endurecidos y fanáticos religiosos) respecto al matrimonio gay puede coexistir con una implacable cacería de brujas antisexo? Esto se debe a que el matrimonio, un contrato legal, es uno de los principales sostenes sociales del estado burgués. En una presentación el pasado mayo, David Thorstad, quien en 1978 estuvo entre los fundadores de la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA), señaló la desbandada del movimiento radical gay:
“El anterior desafío a la heterosupremacía, dirigido a liberar la sexualidad reprimida de todos, ha sido remplazado por un enfoque conservador y convencional por la aceptación de la sociedad capitalista heterosupremacista. Donde esto es más obvio es en la búsqueda del matrimonio y la participación abierta en instituciones opresivas como el ejército, así como los llamados a fortalecer las fuerzas represivas del estado mediante las leyes contra los llamados crímenes de odio”.
Así, en la búsqueda de la respetabilidad burguesa, las marchas del orgullo gay acogen contingentes de policías gays, cuyo trabajo incluye el arresto de “delincuentes sexuales”. Mientras tanto, los organizadores de las marchas vetan a organizaciones como NAMBLA, que llama por la despenalización de las relaciones consensuales entre hombres adultos y menores de edad.
A diferencia de los feministas, el establishment gay y, asquerosamente, la mayor parte de la izquierda “socialista”, nosotros siempre hemos defendido a NAMBLA y a sus miembros tanto de la represión estatal como de la victimización por parte de los patrones. Se trata de algo más que una cuestión de “libertad de expresión”. Muchísimos jóvenes, torturados y confundidos por sus propios sentimientos, en conflicto con la severidad represiva de esta sociedad, encontrarían reconfortante hablar de estas cosas con personas más experimentadas, como lo han hecho generaciones anteriores. En esta época, sin embargo, tener cualquier tipo de intimidad intergeneracional es jugar con fuego.
En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [Juventud, sexualidad y la izquierda], Sherry Wolf de la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se sumó al linchamiento de Thorstad acusándolo de ser “el más constante y sonoro defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Conservando la premisa reaccionaria de las leyes de la edad de consentimiento, Wolf cita su libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation [Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT]: “Es incongruente que un niño dé verdadero consentimiento, libre de la desigualdad de poder, a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, los adultos y los niños no se enfrentan como iguales en lo emocional, lo físico, lo social o lo económico. Los niños y los adolescentes más jóvenes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder necesarios para tomar decisiones verdaderamente libres en sus relaciones con los adultos. Sin ello, no puede haber verdadero consentimiento”.
No importa que la mayoría de las relaciones entre adultos no cumpla con este criterio de consentimiento. En cuanto a la afirmación de Wolf de que “los adolescentes maduran a distintas edades”, ¿quién debe determinar la edad adecuada para la actividad sexual en una especie en la que esta edad ha estado, durante el 99 por ciento de su existencia, muy por debajo de la supuesta “edad de consentimiento” de la actualidad? Bajo el inhumano status quo capitalista, se asume que es el estado. Para los comunistas, es el ABC el oponernos a la intervención del gobierno en la vida privada de la gente y defender a cualquier grupo que luche por aumentar la libertad en las relaciones sexuales. Esto es una expresión del ideal de la vanguardia leninista como tribuno del pueblo. La ISO y cía. bailan a un son diferente, acomodándose a los valores burgueses y a la cacería de brujas contra aquéllos cuyas proclividades sexuales se consideran verboten [prohibido, en alemán en el original].
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels rastreó el surgimiento simultáneo de la familia y el estado como medios que la clase propietaria usó para consolidar y reproducir su poder cuando emergió de la sociedad humana primitiva. La monogamia de la esposa era necesaria para asegurar la paternidad para la transmisión hereditaria de la propiedad. Actualmente, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer. A los niños, la familia debe imbuirles la sumisión y el respeto por la autoridad, lo que frecuentemente engendra frustración y violencia. Como escribimos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”: “Las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos, como la nuestra, claramente no encajan con la rígida monogamia heterosexual que constituye el fundamento ideológico de la institución de la familia, reforzada por la religión organizada”.
La mayor parte del terrible daño que se inflige a los jóvenes y las mujeres tiene lugar en el seno de la familia. Sin embargo, en esta sociedad capitalista, la familia suele ser lo único que le queda a uno. Son escasos los servicios alternativos que la sociedad provee para criar a los hijos o cuidar a los enfermos y a los ancianos.
El fanatismo antisexo y la perversa persecución estatal persistirán mientras imperen la propiedad privada y la producción por ganancias. El estado capitalista no puede ser reformado para que sirva a los intereses de los explotados y los oprimidos. Debe ser barrido y sobre sus ruinas debe erigirse un estado obrero basado en la expropiación de los medios de producción. Para erradicar la opresión de la mujer y de los homosexuales, se requiere construir una sociedad socialista donde las funciones de la familia sean colectivizadas —guarderías y cocinas comunales, atención médica gratuita y de calidad, etcétera— liberando a la mujer de la carga de la crianza de los niños y de la esclavitud doméstica. En cuanto a lo que una sociedad racional conservaría de las relaciones sexuales, y de las relaciones sociales en general, los marxistas compartimos la amplitud de la visión que expresó el fallecido Gore Vidal (a quien tanto echamos de menos) en su artículo “Pink Triangle and Yellow Star” (Triángulo rosa y estrella amarilla, The Nation, 14 de noviembre de 1981):
“Cualquiera que sea el arreglo al que llegue la sociedad del futuro, debe reconocerse que los niños que lo necesiten serán criados con bastante más cuidado que hoy, y que a los adultos que no deseen ser padres ni madres debe dejárseles en paz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/delincuentes.html
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2016.05.22 00:34 ShaunaDorothy Mumia es inocente - ¡Libertad a Mumia Abu-Jamal! ¡Abolir la racista pena de muerte! ( 25 de enero de 2006)

https://archive.is/Td03V
Mumia es inocente
¡Libertad a Mumia Abu-Jamal!
¡Abolir la racista pena de muerte!
Mumia Abu-Jamal ha estado en la antesala de la muerte por casi 24 años, falsamente condenado por asesinar a Daniel Faulkner, un oficial de policía de Filadelfia. Todos los elementos del sistema de “justicia” capitalista conspiraron para incriminar falsamente a este antiguo miembro del Partido Pantera Negra y partidario de MOVE porque fue un elocuente y desafiante portavoz de los oprimidos. Su condena se basó en testimonios mentirosos, arrancados por los policías, sin un ápice de evidencia física. Un estenógrafo escuchó al juez de su juicio, Albert Sabo —conocido como el “Rey de la antesala de la muerte”—, decir “Les voy a ayudar a freír al n----r [epíteto racista en inglés remanente de la esclavitud]”. Manipulando al jurado para excluir a personas negras, la fiscalía inflamó a los miembros del jurado con la mentira grotesca de que la membresía de Mumia en los panteras, cuando era adolescente, demostraba que estaba comprometido a asesinar a un policía “ya en ese entonces”. La condena se aseguró con argumentos de que el jurado podía desechar cualquier duda acerca de la culpabilidad de Mumia, ya que él podría presentar “apelación tras apelación”.
El estado está tan determinado como siempre a ejecutar a Mumia, un hombre inocente. Durante casi dos décadas de apelaciones, todos y cada uno de los tribunales han rechazado la gran cantidad de evidencia documentada de la descarada incriminación falsa de Mumia. Durante más de cuatro años, los tribunales del estado de Pennsylvania, así como los federales, se han negado a considerar siquiera la confesión jurada de Arnold Beverly de que él, y no Mumia, disparó y mató a Faulkner.
La lucha por liberar a Mumia ha alcanzado una coyuntura crítica. En diciembre, el tribunal federal de apelaciones puso el caso de Mumia en “fast track” para su decisión. Tanto Mumia como los fiscales están apelando las decisiones hechas en 2001 por William Yohn, el juez de Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, quien revocó la sentencia de muerte pero mantuvo todos los aspectos de la embustera condena de Mumia. En poco tiempo, incluso en tan sólo seis meses, el tribunal podría decidir qué sigue para Mumia: la muerte, la vida en prisión o más procedimientos legales.
La ejecución de Stanley Tookie Williams por el estado de California en diciembre arroja una sombra ominosa. El linchamiento legal de Williams, que provocó una protesta nacional e internacionalmente, señaló la determinación de los gobernantes capitalistas estadounidenses de fortalecer su maquinaria letal, frente a la creciente reticencia de la población acerca de cómo se aplica la pena de muerte. Mumia Abu-Jamal, el principal prisionero político de Estados Unidos, es el blanco número uno de los verdugos. Arnold Schwarzenegger, el gobernador de California, dejó esto en claro cuando, al negar la clemencia para Williams, citó el hecho de que el libro de Williams de 1998, Life in Prison [La vida en prisión] estaba dedicado a Mumia Abu-Jamal, entre otros.
El caso de Mumia demuestra de qué se trata la racista pena de muerte. Es la cuerda de linchamiento legalizada, el arma máxima en el arsenal represivo gubernamental apuntada contra la clase obrera y los oprimidos. La pena de muerte, un legado de la esclavitud, se mantiene en una sociedad en la que la segregación de la mayoría de la población negra se emplea como una cuña para dividir a las masas trabajadoras y perpetuar el dominio rapaz del capital. La brutalidad asesina del racista sistema capitalista se exhibió ante todos cuando se dejó morir a miles de personas, en su mayoría negros y pobres, en Nueva Orleáns después del huracán Katrina.
La apelación de Mumia se realiza en el contexto de la declaración del gobierno de su “derecho” a desaparecer, torturar e incluso asesinar a quienes perciba como oponentes, y a espiar e intervenir los teléfonos de cualquiera y de todos. En nombre de la “guerra contra el terrorismo”, la administración de Bush, con apoyo del Partido Demócrata, está triturando los derechos ganados mediante tumultuosas batallas de clase y sociales. El propósito es atemorizar y silenciar a cualquiera que pueda atravesarse en el camino de la implacable ofensiva de los gobernantes capitalistas por la obtención de ganancias y sus aventuras imperialistas, como la ocupación colonial de Irak.
Conforme el caso de Mumia pasa por sus etapas finales de procedimientos legales, la lucha por su libertad se plantea urgentemente. El Partisan Defense Committee [Comité de Defensa Clasista] —una organización de defensa legal y social clasista asociada con la Spartacist League/U.S.— está a favor de intentar cualquier posibilidad legal para Mumia, al tiempo que no deposita ninguna fe en la “justicia” de los tribunales capitalistas. Mediante la publicidad y la acción, hemos luchado para movilizar a las fuerzas sociales más amplias, centradas en el movimiento obrero, para exigir la libertad de Mumia y la abolición de la racista pena de muerte. Mientras Mumia enfrentaba la ejecución en agosto de 1995, un flujo masivo de protesta, nacional e internacionalmente —desde organizaciones de libertades civiles y jefes de estado tales como Nelson Mandela de Sudáfrica hasta sindicatos que representan a millones de obreros—, tuvo éxito en detener la mano del verdugo.
Hoy, la situación es más difícil. Sin embargo, si se lleva a cabo mediante una movilización basada en el poder social de la clase obrera, la lucha por la libertad de Mumia sería un paso gigantesco hacia delante en la defensa de todos nosotros contra los cada vez más depravados y perversos gobernantes de este país.
Anatomía de un embuste
Ante los ojos del estado capitalista, desde el tiempo en el que Mumia era un portavoz de 15 años del Partido Pantera Negra, en Filadelfia en 1969, él era un hombre muerto con licencia. J. Edgar Hoover, el entonces director del FBI, dijo: “Se debe hacer entender a la juventud y los moderados negros que, si sucumben a las enseñanzas revolucionarias, serán revolucionarios muertos.” Esta política se llevó a cabo tanto bajo el gobierno Demócrata de Lyndon Johnson y Ramsey Clark, su fiscal general, como bajo el gobierno Republicano de Nixon. Bajo el programa de “contrainteligencia” del FBI conocido como COINTELPRO, fueron asesinados 38 panteras y cientos más incriminados falsamente y enviados a la cárcel.
Las 900 páginas de los archivos del FBI que el PDC pudo obtener a nombre de Mumia, aunque fueron muy expurgados, dejan claro que el FBI y los policías utilizaron cualquier “truco sucio” en su misión para atraparlo. Se registró cada uno de sus movimientos y su nombre se puso en el Índice de Seguridad del FBI, la versión de la década de 1960 de una lista de “terroristas” a eliminar. Aun con la desaparición de los panteras, el estado no desistió de su venganza contra Mumia. La defensa apasionada de los derechos de los negros por parte de Mumia, un periodista conocido como “la voz de los sin voz”, continuó encolerizándolos. Los policías de Filadelfia se enfurecieron particularmente por sus reportajes que simpatizaban con la organización MOVE, la cual fue víctima de una ofensiva de terror estatal.
Mumia fue blanco de asesinato por sus creencias políticas, por lo que escribió, por lo que dijo. En las primeras horas del 9 de diciembre de 1981, en la esquina de las calles 13ª y Locust, en Filadelfia, los policías finalmente vieron su oportunidad. Esa noche, Mumia conducía un taxi por el área. Escuchó disparos. Vio a personas que corrían, vio a su propio hermano y salió de su taxi para ayudarlo. Minutos después, una bala hirió a Mumia gravemente en el pecho. Cerca, Daniel Faulkner, un oficial de policía, yacía herido. Los policías encontraron la oportunidad que tanto habían esperado y la tomaron, incriminando falsamente a Mumia como un “asesino de policías”.
El caso de la fiscalía tenía tres ejes, todos basados en mentiras: el testimonio de un “testigo presencial”, coaccionado mediante favores y terror; una “confesión” supuestamente hecha por Mumia la noche del tiroteo, que es un engaño tan descarado que no salió a la superficie hasta meses más tarde; y “evidencia” inexistente de balística. En 2001, este embuste voló totalmente en pedazos con la confesión de Arnold Beverly de que él fue el hombre que disparó contra Faulkner. En una declaración jurada, impresa en el folleto del PDC Mumia Abu-Jamal Is an Innocent Man! [¡Mumia Abu-Jamal es inocente!], Beverly declaró:
“Me contrataron junto con otro tipo y me pagaron por disparar y matar a Faulkner. Yo había escuchado que Faulkner era un problema para la mafia y los policías corruptos, porque interfería con la corrupción y los pagos hechos para permitir sin procesamiento la actividad ilegal, incluyendo la prostitución, las apuestas y las drogas en el área del centro de la ciudad.
“Se le disparó a Faulkner en la espalda y luego en la cara, antes de que Jamal llegara a la escena. Jamal no tuvo nada que ver con el tiroteo.”
Además, Beverly declaró que hubo un segundo tirador, quien también huyó de la escena. Esto está apoyado por una declaración jurada de Billy Cook, el hermano de Mumia, quien testificó que su amigo Kenneth Freeman era un pasajero en el VW de Cook en la 13ª y Locust esa noche. Freeman admitió después ante Cook que él era parte del plan para asesinar a Faulkner y había participado en el tiroteo y luego huido de la escena. Además, esto está corroborado por el testimonio de William Singletary, un testigo en la escena, quien dijo que vio a un pasajero salir del VW de Cook, dispararle a Faulkner y luego huir de la escena.
Cuando menos media docena de testigos que estaban en la escena la noche del tiroteo vieron, desde distintos puntos, a uno o más hombres negros huir. Las comunicaciones urgentes de las patrullas policiacas, justo después del tiroteo, reportaron que los tiradores habían huido con la pistola de Faulkner. Cinco testigos, incluyendo dos policías, dijeron que el tirador llevaba una chamarra militar verde, que tanto Beverly como Freeman llevaban esa noche. Mumia llevaba puesta una chamarra de esquí acolchada roja con anchas rayas verticales azules. No hay chamarra verde en la evidencia policiaca.
Beverly dijo que a Mumia le dispararon los policías en la escena. Esto lo confirma nada menos que la oficina del examinador médico estatal, cuyo registro, escrito la misma mañana del tiroteo, cita a un oficial de homicidios que dijo que a Mumia le dispararon “refuerzos policiacos que llegaban”, no Faulkner. Otros testigos han corroborado el testimonio de Beverly de que había policías encubiertos y uniformados en las cercanías cuando ocurrió el tiroteo, lo cual Beverly supuso significaba que estaban incluidos en el plan para asesinar a Faulkner. Marcus Cannon, un testigo, vio a dos policías encubiertos en la calle frente al tiroteo. William Singletary también vio a los “camisas blancas” (supervisores policiacos) en la escena justo después de los disparos.
La fiscalía desecha la idea de que los policías pudieran matar a uno de los suyos como una invención ridícula. Haciendo a un lado el que Beverly haya pasado dos pruebas de detector de mentiras, su recuento concuerda con el hecho de que cuando asesinaron a Faulkner en 1981 estaban en curso cuando menos tres investigaciones federales de corrupción policiaca en Filadelfia, incluyendo conexiones policiacas con la mafia. Policías que trabajaban como informantes del FBI fueron eliminados a principios de la década de 1980. Un otrora fiscal federal reconoció que los federales tenían un policía informante cuyo hermano era un policía, tal como Faulkner tenía un hermano que era policía.
Una declaración jurada de Donald Hersing, un antiguo informante en una investigación del FBI acerca de corrupción policiaca, confirma que, en el tiempo del tiroteo de Faulkner, se decía que los federales tenían un informante en la fuerza policiaca. El oficial al mando de la División Central de Policía, donde ocurrió el asesinato de Faulkner, el jefe de la División de Homicidios de la policía y Alfonzo Giordano, el oficial de más alto rango en la escena del asesinato de Faulkner, estaban todos bajo investigación en ese entonces por cargos federales de corrupción. Estos policías fueron, literalmente, la cadena de mando en la falsa incriminación de Mumia Abu-Jamal.
Giordano había sido la mano derecha de Frank Rizzo, el notoriamente racista jefe de policía y después alcalde de Filadelfia. Desde 1966 hasta 1970, Giordano estuvo a cargo del escuadrón de policía “de vigilancia”, que dirigió el asalto policiaco al cuartel general de los panteras negras en 1970. También fue el supervisor del sitio policiaco de 15 meses a la casa de MOVE en Powelton Village en 1977-78, que resultó en el encarcelamiento de nueve miembros de MOVE bajo cargos embusteros de haber asesinado a un policía. Giordano sabía exactamente quién era Mumia. Siendo el oficial con mayor antigüedad en la escena, Giordano tuvo tanto el motivo como la oportunidad de incriminar falsamente a Mumia por el asesinato de Faulkner.
Giordano originó la afirmación de que la pistola de Mumia —la supuesta arma homicida— estaba junto a él en la calle. Sin embargo, según informes policiacos de radio, los policías seguían buscando el arma unos catorce minutos después de que hordas de policías llegaran a la escena. Giordano arregló que el taxista Robert Chobert, quien se convirtió en un testigo de la fiscalía, identificara a Mumia. Giordano fue el testigo central de la fiscalía en la audiencia previa al juicio de Mumia. Sin embargo, nunca se le llamó como testigo en el juicio de Mumia. Poco antes del juicio, se le asignó un trabajo de oficina. Un día hábil después de que Mumia fuera declarado culpable, Giordano renunció a la policía. En 1986, enfrentando cargos federales basados en que recibió decenas de miles de dólares en pagos ilegales entre 1979 y 1980, Giordano llegó a un arreglo. No pasó ni un día en la cárcel.
La red de mentiras de la fiscalía
La historia de la fiscalía es que dos personas estaban en la esquina de la 13ª y Locust, donde se le disparó a Faulkner: Billy Cook, el hermano de Mumia, y Faulkner. La fiscalía afirma que Mumia cruzó la calle corriendo cuando vio que Faulkner estaba golpeando a su hermano. Según la policía y los fiscales, Mumia le disparó al policía en la espalda, el policía le disparó a Mumia y entonces Mumia se paró encima del policía caído y le disparó al “estilo ejecución” varias veces en la cabeza. Incluso un examen cuidadoso de la propia evidencia de los policías y de los fiscales muestra la mentira de este escenario. Una mirada a los “tres ejes” del caso de la fiscalía proporciona no sólo la confirmación desnuda de la inocencia de Mumia, sino una clara corroboración del testimonio de Beverly.
Los testigos de la fiscalía: aun con amenazas y favores de la policía y de la fiscalía en la época del juicio de 1982, ningún testigo testificó haber visto que Mumia le disparara, de hecho, a Faulkner. Sólo uno, Cynthia White, la testigo estrella de la fiscalía, testificó que pensó haber visto un arma en la mano de Mumia cuando cruzó la calle. White, una prostituta que trabajaba en el área, afirmó haber presenciado los eventos desde la esquina sudeste de la 13ª y Locust. Sin embargo, los otros dos testigos de la fiscalía, así como dos testigos de la defensa, que conocían a White, ¡negaron todos que ella estuviera en la escena durante el tiroteo! Otras prostitutas testificaron en audiencias subsecuentes ante el tribunal que la policía alternadamente hacía favores y amenazaba a White para poder extraer su testimonio.
En lo que respecta a Robert Chobert, primero le dijo a la policía que el tirador “huyó”. Después de más interrogatorios cambió su versión, afirmando que Mumia se paró sobre Faulkner mientras se hacían los disparos y que nadie huyó. La fiscalía otorgó favores a Chobert, un taxista que usaba una licencia suspendida mientras estaba a prueba por un delito mayor de incendio premeditado, a cambio de su testimonio. Después admitió que él nunca vio el tiroteo. El tercer testigo del estado era Michael Scanlan. Inicialmente identificó a Mumia como el conductor del VW, pero luego afirmó que el tirador cruzó la calle Locust corriendo, lo cual Beverly admitió haber hecho. También admitió que no sabía si Mumia era el hombre que vio.
Balística y medicina forense: la fiscalía afirmó que la evidencia balística era “consistente” con que la pistola de Mumia era el arma homicida, incluso cuando admitió que la “consistencia” se aplicaba a millones de pistolas de mano. No existe evidencia siquiera de que el arma de Mumia haya sido disparada esa noche. Hubo muchas oportunidades de analizar las manos de Mumia o la pistola para ver si ésta había sido disparada recientemente. Sin embargo, según la policía, tales análisis, que son un procedimiento de operación estándar, ¡nunca se hicieron! El oficial de vigilancia que afirmó haber recogido la pistola de Mumia, no la entregó por más de dos horas, dando tiempo más que suficiente para alterarla.
El informe del examinador médico declara que se disparó a Faulkner con una bala calibre .44, pero la pistola de Mumia era de calibre .38. Aunque el laboratorio criminalístico afirmó que el principal fragmento de bala extraído de la cabeza de Faulkner estaba demasiado dañado para someterlo a pruebas, el experto en balística del equipo de defensores lo negó. Un segundo fragmento de bala extraído de la herida de la cabeza simplemente desapareció sin dejar rastro.
La evidencia en la escena —fragmentos de bala, manchas de sangre, la ausencia de agujeros en la banqueta— refuta la afirmación de la fiscalía de que a Faulkner se le disparó repetidamente mientras yacía en el suelo. Los patrones de las balas son mucho más consistentes con varios tiradores, como testifica Beverly. El casquillo de una bala de cobre encontrado en la escena era inconsistente tanto con la pistola de Faulkner como con la de Mumia, lo cual sugiere que un arma diferente fue disparada. De manera similar, sangre de tipo O fue encontrada en la escena, pero tanto Faulkner como Mumia y Cook eran tipo A, sugiriendo que había otra persona y que fue herida. El ángulo de las propias heridas de Mumia es imposible si le dispararon mientras estaba parado sobre Faulkner, como afirmó la fiscalía. Sin embargo, las heridas de Mumia son consistentes con el testimonio de Beverly de que a Mumia le disparó un policía en la escena.
La “confesión”: el último eje del embuste fue la afirmación de que Mumia, yaciendo en un charco de sangre en el hospital a donde lo llevaron para tratarlo, gritó que le había disparado al policía. Sin embargo, el oficial de policía asignado a vigilar a Mumia ahí, reportó ese mismo día que Mumia “no hizo comentarios”. En realidad, estaba tan malherido, con un orificio de bala en un pulmón, y había sido tan golpeado por la policía en la calle y en el hospital, que no podría haber “gritado” nada. La fiscalía manufacturó la “confesión” en una reunión de mesa redonda con policías dos meses después del tiroteo.
Priscilla Durham, una guardia de seguridad, fue la única empleada del hospital que respaldó la mentira policiaca de la “confesión”. Kenneth Pate, el hermanastro de Durham, juró en 2003 que Durham dijo que los policías la presionaban para decir que Mumia confesó. Pate también dijo que Durham escuchó a Mumia decir “Déjenme, déjenme, intentan matarme”.
Mumia Abu-Jamal ha mantenido su inocencia siempre categóricamente. Como afirmó en una declaración jurada de 2001: “No le disparé al oficial de policía Daniel Faulkner. No tuve nada que ver con el asesinato del oficial Faulkner. Soy inocente... Nunca confesé nada porque no tenía nada que confesar.”
¡Movilizarse ya para liberar a Mumia!
El caso de Mumia Abu-Jamal es un ejemplo perfecto de la naturaleza de clase del estado capitalista. Su sistema de justicia está predispuesto hasta la médula por criterios de clase y raza. Los policías y los tribunales que incriminaron falsamente a este hombre inocente, la tumba en vida del sistema carcelario en el que está preso, el verdugo que está listo para matar: todos son instrumentos de la violencia organizada, empleada para preservar el dominio de la clase capitalista mediante la supresión forzada de la clase obrera y los oprimidos. Las demandas de un “nuevo juicio” que los liberales, las organizaciones que se autoproclaman socialistas, los nacionalistas negros y otros han planteado, han alimentado ilusiones de que puede haber justicia en los tribunales capitalistas. Esas ilusiones desmovilizaron a un movimiento de millones alrededor del mundo en defensa de Mumia.
Ha llegado la hora de reavivar la protesta masiva —nacional e internacionalmente— por Mumia. La libertad de Mumia no se ganará mediante la confianza en el sistema de “justicia” manipulado o en los políticos capitalistas, ya sean Demócratas, Republicanos o verdes. El poder que puede cambiar la marea es el poder de millones —trabajadores, juventud antirracista, abolicionistas de la pena de muerte— unidos en lucha para exigir la libertad de este hombre inocente. La movilización del movimiento obrero, cuyo poder social se deriva de su capacidad para detener la producción, es crucial para esta perspectiva. Como hemos afirmado desde que tomamos la defensa de Mumia a mediados de los años 80, lo que se necesita son acciones de frente unido, centradas en la clase obrera, que generen protestas efectivas a través de un espectro de creencias políticas, al tiempo que aseguran a todos el derecho a expresar sus propias opiniones.
Ha llegado el momento de hacer del caso de Mumia un llamado a la lucha contra la racista pena de muerte, contra la opresión de los negros, contra la represión gubernamental. Eleva tu voz y organízate ahora en tu sindicato, tu universidad, tu comunidad, para exigir: ¡Libertad a Mumia Abu-Jamal! ¡Abolir la racista pena de muerte!
El Partisan Defense Committee [Comité de Defensa Clasista] es una organización de defensa legal y social, clasista y no sectaria, que defiende casos y causas en el interés de todos los trabajadores. Tal propósito está de acuerdo con el programa político de la Spartacist League.
¡Únete a la campaña para liberar a Mumia Abu-Jamal!
¡Se necesitan fondos urgentemente para la defensa legal! Haz una contribución hoy, a nombre de la “National Lawyers Guild Foundation” [Fundación del Gremio Nacional de Abogados] (destinada a “Mumia”) y envíala a: Committee to Save Mumia Abu-Jamal, P.O. Box 2012, New York, NY 10159.
¡Organiza protestas! Aprueba resolutivos en tus sindicatos, universidades, organizaciones comunitarias y religiosas exigiendo la libertad de Mumia. Haz que tu sindicato u organización contribuya económicamente y se una a marchas y protestas por Mumia. Publicita el caso de Mumia en el periódico de tu sindicato u organización.
¡Corre la voz! Contacta al PDC para recibir copias de nuestro folleto, Mumia Abu-Jamal Is an Innocent Man! [¡Mumia Abu-Jamal es inocente!]. Este folleto arma a los activistas en la lucha por la libertad de Mumia con la evidencia explosiva que destruye completamente la maquinación de más de dos décadas de duración contra este elocuente luchador por la libertad negra. Está disponible por US $1/MX $3. Obtén el botón del PDC: “Free Mumia Abu-Jamal! Abolish the Racist Death Penalty!” [¡Libertad a Mumia Abu-Jamal! ¡Abolir la racista pena de muerte!]: US $1/MX $5 cada uno. Ordena el video del PDC, From Death Row, This Is Mumia Abu-Jamal [Éste es Mumia Abu-Jamal, desde la antesala de la muerte]: US $15/MX $75. El presente folleto, US $2/MX $10 por 25 ejemplares.
Haz tus pedidos y cheques al Partisan Defense Committee; envíalos a nuestra dirección en la Ciudad de Nueva York, que aparece enseguida.
Partisan Defense Committee:
Correo electrónico: [email protected]
P.O. Box 99, Canal Street Station, New York, NY 10013-0099 (212) 406-4252
P.O. Box 802867, Chicago, IL 60680-2867 (312) 563-0442
P.O. Box 77462, San Francisco, CA 94107-0462 (510) 839-0852
http://www.icl-fi.org/espanol/leaflets/mumia2006.html
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